jueves, 18 de agosto de 2011

El Corán y la Ciencia (Parte III y IV)

III. LA CREACIÓN DE LOS CIELOS Y LA TIERRA.

Diferencias y Similitudes con la Descripción Bíblica

En contraste con el Antiguo Testamento, el Corán no proporciona una descripción unificada de la Creación. En vez de una narración continua hay pasajes diseminados por todo el Libro que tratan ciertos aspectos de la Creación y proporcionan información de los eventos sucesivos que marcaron su desarrollo con grados de detalle variantes. Para tener una idea clara de cómo están presentados estos eventos, tienen que reunirse fragmentos desperdigados a través de un gran número de suras.

Esta dispersión a través del Libro de referencias al mismo tema no es exclusiva del tema de la Creación. Muchos asuntos importantes son tratados de la misma manera en el Corán: fenómenos terrenales o celestiales, o problemas concernientes al hombreque son de interés para los científicos. Para cada uno de estos temas, el mismo esfuerzose ha hecho aquí para reunir todos los versos.

Para muchos comentaristas europeos, la descripción de la Creación del Corán es muy similar a la de la Biblia y están bastante conformes en presentar las dos descripciones lado a lado. Yo creo que este concepto está equivocado porque hay diferencias muy obvias. Acerca de temas que de ninguna manera carecen de importancia desde un punto de vista científico encontramos en el Corán postulados cuyos equivalentes buscamos en vano en la Biblia. Ésta contiene a su vez descripciones que no tienen equivalente en el Corán.

Las similitudes obvias entre los dos textos son bien conocidas; entre ellas está el hecho de que, a primera vista, el número dado a las etapas sucesivas de la Creación es idéntico: los seis días de la Biblia corresponden a los seis días del Corán. En realidad sin embargo, el problema es más complejo que esto y es digno de que nos detengamos a examinarlo.

LOS SEIS PERIODOS DE LA CREACIÓN

Absolutamente no hay ambigüedad en la descripción Bíblica de la Creación en seis días seguida por un día de descanso, el Sábbath, en forma análoga a los días de la semana. Ha sido mostrado cómo esta forma de narración practicada por los sacerdotes del siglo VI antes de Cristo servía al propósito de exhortar a la gente al cumplimiento del Sábado. Se esperaba que todos los judíos descansasen el Sábado de la misma forma que el Señor lo había hecho después de que Él trabajó durante los seis días de la semana.

La forma en que la Biblia lo interpreta, la palabra 'día' significa el intervalo de tiempo entre dos amaneceres sucesivos o dos puestas de sol sucesivas para un habitante de la Tierra. Cuando se define en esta forma, el día está condicionado por la rotación de la tierra alrededor de su propio eje.

Es obvio que lógicamente hablando no pueda haber cuestión de 'días' como se definen así, si el mecanismo que los hace aparecer - es decir, la existencia de la Tierra y su rotación alrededor del Sol - todavía no ha sido fijado en las primeras etapas de la Creación según la descripción Bíblica. Esta imposibilidad ya ha sido enfatizada en la primera parte de la presente obra.

Cuando nos referimos a la mayoría de las traducciones del Corán, leemos que -análogamente a la descripción Bíblica - el proceso de la Creación para la Revelación Islámica también tuvo lugar en un período de seis días. Es difícil sostener contra los traductores el hecho de que ellos han traducido la palabra árabe usando su significado más corriente. Así es cómo generalmente está expresado en traducciones lo que en el Corán se lee como sigue:

"Vuestro Señor es Dios, el cual creó los cielos y la tierra en seis días". (Corán 7,54)

Hay muy pocas traducciones y comentarios del Corán que señalan que la palabra 'días' realmente debería ser tomada como que significa 'períodos'. Más aún, ha sido sostenido que si los textos Coránicos acerca de la Creación dividieron sus etapas en'días', fue con la deliberada intención de continuar las creencias mantenidas por todos los judíos y cristianos en los inicios del Islam y de evitar una confrontación directa con una creencia tan ampliamente sostenida.

Sin querer de ninguna manera rechazar esta manera de verlo, uno podría quizás examinar el problema un poco más de cerca y hacer un escrutinio en el Corán mismo, y más generalmente en el lenguaje de la época, el posible significado de la palabra que muchos traductores todavía continúan interpretando por medio de la palabra 'día': yaum, plural ayyám en árabe.

Su significado más común es 'día' pero debe enfatizarse que tiende más a significar la luz diurna que la longitud de tiempo que transcurre entre la puesta del sol de un día y la del siguiente. El plural ayyám puede significar, no solamente 'días', sino también 'largos períodos de tiempo', un período de tiempo indefinido (pero siempre largo). El significado 'período de tiempo' que contiene la palabra se encuentra en otra parte del Corán, como se vé a continuación:

"...en un período de tiempo (ayyam) cuya medida es mil años de vuestra cuenta...". (Corán 32,5)

(Debe señalarse que la Creación en seis períodos es precisamente a lo que se refiere el anterior verso 5).

"...en un período de tiempo (yaum) cuya medida es 50,000 años". (Corán 70,4)

El hecho de que la palabra ‘yaum' podría significar un período de tiempo que era bastante diferente al período que queremos significar con la palabra 'dia' impactó a los primerísimos comentaristas quienes, por supuesto, no tenían en conocimiento que poseemos hoy concerniente a la longitud de las etapas de la formación del Universo. En el siglo XVI después de Cristo por ejemplo, Abu al SíTud, el cual no pudo haber tenido idea alguna del día como se define astronómicamente en términos de la rotación terrestre, pensaba que para la Creación debía considerarse una división que no constaba de días como generalmente entendemos la palabra, sino de 'eventos' (en árabe nauba).

Los comentaristas modernos han regresado a dicha interpretación. Yúsuf Alí, 1934, en su comentario acerca de cada uno de los versos que tratan de las etapas de la Creación, insiste en la importancia de tomar la palabra, que en otras partes se interpreta como que significa 'días', como que signifique en realidad «Períodos muy largos, o eras, o Eones».

Es por lo tanto posible decir que en el caso de la Creación del mundo, el Corán permite entender largos períodos de tiempo, seis en número. Es obvio que la ciencia moderna no ha permitido al hombre establecer el hecho de que las etapas complicadas del proceso que llevó a la formación del Universo fueran seis, pero ha mostrado claramente que se trató de largos períodos de tiempo que resultaría ridículo compararlos con 'días' como los concebimos.

(Dios habla al Profeta) "Di: '¿Es que no creéis en Él que creó la tierra en dos períodos?

¿Le adjudicáis iguales a Él? Éste es el Señor de los Mundos".

"El puso en ella (la tierra) montañas paradas firmemente. Él la bendijo. Él midió allí su sustento en cuatro períodos, en justa proporción, de acuerdo con las necesidades de aquéllos que piden (sustento o información?)".

"Además (thumma) volteó hacia el cielo cuando éste era humo y le dijo a él y a la tierra: 'Venid voluntariamente o contra vuestra voluntad!' Ellos dijeron: Venimos en voluntaria obediencia.

"Entonces Él ordenó siete cielos en dos períodos, y El asignó a cada cielo su mandato por Revelación. Y adornamos el cielo más bajo con luminarias y le pusimos un guardia. Tal es el decreto del Todopoderoso, el Omnisciente". [Corán 41, 9-121]

Estos cuatro versos de la sura 41 contienen varios puntos a los que regresaremos: el estado inicialmente gaseoso de la materia celeste y la definición altamente simbólica del número de cielos como siete. Veremos el significado detrás de esta cifra. También es de naturaleza simbólica el diálogo entre Dios por un lado y el cielo primordial y la tierra en el otro: aquí sin embargo es solamente para expresar la sumisión de los cielos y la Tierra, una vez que fueron formados, a las órdenes divinas.

Los críticos han visto en este pasaje una contradicción con el postulado de los seis días de la Creación. Al sumar los dos períodos de la formación de la Tierra a los cuatro períodos de la extensión de su sustento para sus habitantes, más los dos períodos de la formación de los cielos, llegamos a ocho períodos. Esto entonces estaría en contradicción con los seis períodos mencionados anteriormente.

En realidad sin embargo, este texto, que lleva al hombre a reflexionar sobre la Omnipotencia divina, comenzando con la Tierra y terminando con los cielos, proporciona dos secciones que están expresadas por la palabra árabe thumma, traducida como 'además', pero que también significa 'más aún', o 'entonces'. El sentidode una 'secuencia' puede por lo tanto ser implicado refiriéndose a una secuencia de eventos o a una serie de reflexiones del hombre sobre los eventos mencionados aquí. Igualmente puede ser una simple referencia a eventos yuxtapuestos sin ninguna intención de traer la noción de uno siguiendo al otro. Como sea que esto sea, los períodos de la Creación de los cielos pueden tan fácilmente coincidir con los dos períodos de la creación de la Tierra. Un poco después examinaremos cómo el proceso básico de la formación del Universo es presentado en el Corán y veremos cómo puede ser aplicado conjuntamente a los cielos y a la Tierra coincidiendo con las ideas modernas. Entonces nos daremos cuenta qué perfectamente razonable es esta forma de concebir la naturaleza simultánea de los eventos aquí descritos.

No parece haber ninguna contradicción entre el pasaje citado aquí y el concepto de la formación del mundo en seis etapas que se encuentra en otras partes del Corán. El Corán no propone una secuencia para la Creación de la Tierra y los Cielos.

En los dos pasajes del Corán citados anteriormente, se hizo referencia en uno de los versos a la creación de los cielos y la tierra (Corán 7,54), y en otra parte de la creación de la tierra y los cielos (Corán 41,9-12).

El Corán por lo tanto no parece asentar una secuencia para la creación de los cielos y la Tierra. El número de versos en los que la Tierra es mencionada primero es bastante pequeño, por ejemplo la sura 2, verso 29, y la sura 20, verso 4, donde se hace un referencia a:

"El que creó la tierra y los altos cíelos". (Corán 20,4)

El número de versos donde los cielos son mencionados antes de la Tierra es, por otra parte, mucho mayor: (Corán 7,54; 10,3; 11,7; 25,29; 32,4; 50,38; 57,4; 79,27-33; 91,5-10).

En realidad, aparte de la sura 79, no hay un solo pasaje en el Corán que señale una secuencia definida; una simple conjunción copulativa (wá) que significa "y" une dos términos, o la palabra thumma que, como ha sido visto en el pasaje anterior, puede indicar ya sea una simple yuxtaposición o una secuencia.

Me parece que hay solamente un pasaje en el Corán donde una secuencia definida está establecida llanamente entre diferentes eventos de la Creación. Está contenido en los versos 27 a 33, sura 79:

"¿Sois vosotros más difíciles de crear o lo es el cielo que (Dios) construyó? Él elevó su toldo y le dio forma con armonía. Él oscureció la noche y sacó la luz del día. Y después de ello (ba'da dhali-ka) extendió la Tierra, sacó de ella su agua y pastura. Y las montañas las fijó firmemente. Sustento para vosotros y para vuestro ganado". (Corán 79,27-33)

Esta lista de dones terrenales de Dios para el hombre, que está expresada en un lenguaje adecuado para granjeros o nómadas de la Península Arábiga, está precedido por una invitación a reflexionar acerca de la creación de los cielos. La referencia a la etapa cuando Dios extiende la Tierra y la hace arable está muy precisamente situada enel tiempo después de que la alternación del día y la noche ha sido lograda. Aquí por lo tanto se hace referencia a dos grupos, uno de fenómenos celestes, y el otro defenómenos terrestres articulados en tiempo. La referencia hecha aquí implica que la Tierra necesariamente debe haber existido antes de ser extendida y que consecuentemente existía cuando Dios creó los cielos. La idea de una concomitancia por lo tanto surge de las evoluciones celestes y terrestres con el entrelazamiento de los dos fenómenos. Así, uno no debe buscar una significancia especial en la referencia en el texto Coránico a la creación de la Tierra antes de los cielos o los cielos antes de la Tierra: la posición de las palabras no afecta el orden en que la Creación sucedió, a menos, sin embargo, que esté específicamente establecido.

El Proceso Básico de Formación del Universo y la Composición de los Mundos Resultantes

El Corán presenta en dos versos una breve síntesis del fenómeno que constituyó el proceso básico de formación del Universo.

"¿Qué no ven los infieles que los cielos y la Tierra estaban unidos y entonces los partimos, e hicimos todo ser viviente a partir del agua? ¿Es que no creerán?". (Corán 21,30)

Dios ordena la Profeta que hable invitándolos a que reflexionen sobre el tema de la creación de la Tierra.

"Entonces (Dios) volteó hacia el cielo cuando éste era humo y le dijo a él y a la Tierra...". (Corán 41,11)

Allí entonces siguen las órdenes de someterse, a las que nos referimos anteriormente (ver pag. 116).

Regresaremos a los orígenes acuáticos de la vida y los examinaremos junto con otros problemas biológicos mencionados en el Corán. Las cosas importantes a recordar en este momento son las siguientes:

a) La afirmación de la existencia de una masa gaseosa con partículas finas, pues así es como la palabra 'humo' (dukhán en árabe) debe ser interpretada. El humo generalmente está compuesto de un sustrato gaseoso, más, en una suspensión más o menos estable, partículas finas que pueden pertenecer a los estados sólidos y aún líquido de la materia a temperatura alta o baja;

b) La referencia a un proceso de separación (fatq) de una sola masa primaria cuyos elementos estaban inicialmente fusionados (ratq). Debe señalarse que en árabe 'fatq' es la acción de romper, difundir, separar, y que 'ratq' es la acción de fusionar o ligar juntos elementos para hacer un todo homogéneo.

Este concepto de separación de un todo en varias partes está señalado en otros pasajes del Libro con referencia a mundos múltiples. El primer verso de la primera sura del Corán proclama, después de la invocación introductoria, lo siguiente: «En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Alabado sea Dios, el Señor de los Mundos».

El término 'mundos' reaparece docenas de veces en el Corán. Los cielos son referidos como múltiples también, no sólo por causa de su forma plural, sino también por su cantidad numérica simbólica: 7.

Este número es usado 24 veces a través del Corán para varias cantidades numéricas. Frecuentemente conlleva el significado de 'muchos' aunque no sabemos exactamente por qué este significado de la cifra fue usado. Los griegos y los romanos también parecen haber usado el número 7 para significar una idea indefinida de pluralidad. En el Corán, el número 7 se refiere a los cielos mismos (samaáwát), se entiende que significa 'cielos'. Los siete caminos de los cielos son mencionados una vez:

"(Dios) es quien creó para vosotros todo lo que hay en la Tierra. Además se dirigió hacia el cielo y formó siete cielos en armonía. Y Él es Conocedor de todas las cosas". (Corán 2,29)

"Y ciertamente creamos encima de vosotros siete caminos: Nunca hemos descuidado la Creación". (Corán 23,17)

"(Dios) es quien creó siete cielos uno sobre el otro. No podrás ver ninguna falla en la Creación la hecha por el Compasivo. ¡Vuelve tu vista de nuevo! ¿Ves algún defecto?".(Corán 67,3)

"¿Qué no habéis visto cómo creó Dios siete cielos uno sobre el otro y puso allí a la luna como una luz y puso al sol como lámpara?". (Corán 71,15-16)

'Y construimos sobre vosotros siete fuertes (cielos) y pusimos una lámpara resplandeciente". (Corán 78,12-13)

Aquí la lámpara resplandeciente es el Sol. Los comentaristas del Corán están todos de acuerdo en que todos estos versos el número 7 significa solamente pluralidad.

Hay por lo tanto muchos cielos y tierras, y resulta no poco sorprendente para el lector del Corán el encontrar que pueden encontrarse en el Universo tierras tales como la nuestra, un hecho que aún no ha sido verificado por el hombre actual.

El verso 12 de la sura 65 sin embargo predice lo siguiente:

"Dios es Quien creó siete cielos, y de la Tierra (ard) un número similar. El Mandato desciende entre ellos para que sepáis que Dios tiene poder sobre todas las cosas y abarca todas las cosas con Su conocimiento". (Corán 65,12)

Ya que el 7 indica una pluralidad indefinida (como hemos visto), es posible concluir que el texto del Corán indica claramente la existencia de más de una sola tierra, nuestra propia Tierra (ard); hay otras como ella en el Universo.

Otra observación que puede sorprender al lector del siglo XX del Corán es el hecho de que algunos versos se refieren a tres grupos de cosas creadas, es decir:

• cosas en los cielos
• cosas sobre la tierra
• cosas entre los cielos y la tierra

Aquí están varios de dichos versos:

"A Él le pertenece lo que hay en los cielos, sobre la tierra, entre ellos y abajo del suelo". (Corán 20,6)

"...Aquél que creó los cielos, la Tierra y lo que hay entre ellos en seis períodos". (Corán 25,59)

"Dios es Quien creó los cielos, la Tierra y lo que está entre ambos en seis períodos". (Corán 32,4)

"Ciertamente creamos los cielos, la Tierra y lo que hay entre ellos en seis períodos, y el cansancio no Nos tocó". (Corán 50,38)

Este postulado de que la Creación no cansó a Dios en absoluto, destaca como una respuesta obvia a la descripción Bíblica, a la que nos referimos en la primera parte del presente libro, donde se dice que Dios en el séptimo día ¡descansó del trabajo de los días anteriores!

La referencia en el Corán a «lo que hoy entre los cielos y la Tierra» se encuentra otra vez en los siguientes versos: Corán 21,16; 44,7 y 38; 78,37; 15,85; 46,3; 43,85.

Esta creación fuera de los cielos y fuera de la Tierra, mencionada varias veces, es a priori difícil de imaginar. Para entender estos versos, debe hacerse referencia a las observaciones humanas más recientes sobre la existencia de material cósmico extragaláctico y uno debe ciertamente regresar a las ideas establecidas por la ciencia temporánea acerca de la formación del Universo, empezando con las más simples y procediendo a las más complejas. Éstas son el tema del siguiente párrafo.

Antes de pasar a estos asuntos puramente científicos sin embargo, es aconsejable recapitular los puntos principales sobre los que el Corán nos da información acerca de la Creación. Según las citas anteriores, son como sigue:

1. Existencia de seis períodos para la Creación en general.

2. Entrelazamiento de etapas en la creación de los cielos y la Tierra.

3. Creación del Universo a partir de una masa inicuamente única que formaba un bloque que subsecuentemente se partió.

4. Pluralidad de los cielos y de las tierras.

5. Existencia de una creación intermediaria «entre los cielos y la Tierra».

Algunos Datos Científicos Modernos Concernientes a la Formacióndel Universo

EL SISTEMA SOLAR

La Tierra y los planetas que giran alrededor del Sol constituyen un mundo organizado de dimensiones que, para nuestra escala humana, parecen muy colosales. La Tierra está, después de todo, a aproximadamente 150 millones de kilómetros del Sol. Ésta es una distancia muy grande para un ser humano, pero es muy pequeña en comparación con la distancia que separa al Sol del planeta más lejano del sistema solar (Plutón); en números redondos es 40 veces la distancia de la Tierra al Sol, o sea, aproximadamentea 6,000 millones de kilómetros. Esta distancia, al multiplicarla por dos, representa la dimensión más grande de nuestro sistema solar. La luz del Sol tarda cerca de 6 horas para llegar hasta Plutón, y eso que el viaje sucede a la terrorífica velocidad de 300,000 kilómetros por segundo. La luz que llega de estrellas situadas en los confines del mundo celestial conocido por lo tanto tarda billones de años en alcanzarnos.

LAS GALAXIAS

El Sol, del cual somos un satélite como los otros planetas que lo rodean, es él mismo un elemento infinitesimalmente pequeño entre un ciento de billones de estrellas que forman un todo, llamado galaxia. Es una noche clara de verano, la totalidad del espacio se vé llena de estrellas que componen lo que se conoce como la Vía Láctea. Este grupo tiene dimensiones sumamente grandes. Mientras que la luz podría atravesar el sistema solar en unidades de horas, requeriría algo así como 90,000 años para ir de un extremo al otro del grupo más compacto de estrellas que forman nuestra galaxia.

La galaxia a la que pertenecemos sin embargo, aún cuando es tan increíblemente enorme, es solamente una pequeña parte de los cielos. Hay aglomerados gigantes de estrellas similares a la Vía Láctea que caen fuera de nuestra galaxia. Fueron descubiertos hace un poco más de 50 años, cuando la astronomía pudo hacer uso de un instrumento óptico tan sofisticado como el que hizo posible la construcción del telescopio del Monte Wilson en los Estados Unidos. Así un número ciertamente muy grande de galaxias aisladas y masas de galaxias se ha descubierto que están tan lejos que fue necesario instituir una unidad especial de años luz, el 'parsec' (la distancia recorrida por la luz en 3.26 años a 300,000 kilómetros por segundo).

FORMACIÓN Y EVOLUCIÓN DE GALAXIAS. ESTRELLAS Y SISTEMAS PLANETARIOS

¿Qué había originalmente en el espacio inmensamente grande ocupado actualmente por las galaxias? La ciencia moderna sólo puede responder esta pregunta como un cierto período de la evolución del Universo; no puede poner en números la longitud de tiempo que nos separa de ese período.

En el tiempo más temprano que nos puede proporcionar, la ciencia moderna tiene toda razón para sostener que el Universo estaba formado por una masa gaseosa principalmente compuesta por hidrógeno y una cierta cantidad de helio que rotaba lentamente. Esta nébula subsecuentemente se dividió en fragmentos múltiples de muy grandes dimensiones y masas, tan grandes por cierto, que los especialistas en astrofísica pueden estimar sus masas de 1 a 100 millones de veces la masa actual del Sol (ésta última representa un valor que es más de 300,000 veces el de la masa de la Tierra). Estas cifras dan una idea del gran tamaño de los fragmentos de la masa gaseosa primaria que iba a dar origen a las galaxias.

Una nueva fragmentación iba a formar las estrellas. Entonces siguió la intervención de un proceso de condensación donde las fuerzas gravitacionales entraron en juego (ya que dichos cuerpos se movían y giraban cada vez más rápido), junto con presiones y la influencia de campos magnéticos y de radiaciones. Las estrellas se volvieron brillantes al contraerse y transformaban las fuerzas gravitacionales en energía térmica. Las reacciones termo nucleares entraron en escena, y fueron formados átomos más pesadosa expensa de otros más ligeros; así es cómo se hizo la transición de hidrógeno a helio, luego a carbón y a oxígeno, terminando con metales y metaloides. Así las estrellas tienen una vida propia y la astronomía moderna las clasifica según su etapa actual de evolución. Las estrellas también tienen una muerte; en la etapa final de su evolución, la implosión violenta de ciertas estrellas se ha observado y ellas se convierten en verdaderos 'cadáveres'.

Los planetas, y en particular la Tierra, también vienen de un proceso de separación empezando de un constituyente inicial que en el principio era la nébula primaria. Un hecho que ya no ha sido refutado por más de 25 años es que el Sol se condensó dentro de la nébula sencilla y que los planetas hicieron lo mismo en el circundante disco nebular. Uno debe enfatizar - y esto es de primordial importancia para el tema tratado - que no hubo secuencia en la formación de los elementos celestes tales como el Sol ni en la formación de un elemento terrestre. Hay un paralelismo evolucionarlo con la identidad de origen.

Aquí, la ciencia nos puede dar información acerca del período durante el cual se llevaron a cabo los eventos que se acaban de mencionar. Habiendo estimado la edad de nuestra galaxia en aproximadamente 10 billones de años, según esta hipótesis, la formación del sistema solar sucedió un poco más de 5 billones de años más tarde. El estudio de la radioactividad natural hace posible situar la edad de la Tierra y el tiempo en que el Sol se formó hace 4 1/2' billones de años, dentro de una exactitud de 100 millones de años, según los cálculos de algunos científicos. Esta exactitud es de admirarse, ya que 100 millones de años pueden representar para nosotros un tiempo largo pero la relación 'error máximo/tiempo total' es 0.1/4.5, ó sea 2.2%.

Los especialistas en astrofísica por lo tanto han alcanzado un alto grado de conocimiento relativo al proceso general involucrado en la formación del sistema solar. Puede ser resumido como sigue: condensación y contracción de una masa gaseosa giratoria, división en fragmentos que dejan al Sol y los planetas en sus sitios, entre ellos la Tierra. El conocimiento que la ciencia ha adquirido acerca de la nébula primaria y la forma en que se dividió en una cantidad inconmensurable de estrellas agrupadas en galaxias no deja lugar a dudas en lo absoluto en cuanto a la legitimidad del concepto de pluralidad de los mundos. Sin embargo no proporciona ningún tipode certeza relativa a la existencia en el Universo de algo que pudiera, ya sea vagamente o cercanamente, parecerse a la Tierra.

EL CONCEPTO DE PLURALIDAD DE LOS MUNDOS

A pesar de lo anterior, los especialistas modernos en astrofísica consideran altamente probable que haya presentes en el Universo planetas similares a la Tierra. En cuanto al sistema solar, nadie considera seriamente la posibilidad de encontrar condiciones generales similares a las de la Tierra en otro planeta de este sistema. Por lo tanto debemos buscarlas fuera del sistema solar. La probabilidad de su existencia fuera de él es considerada bastante probable por las siguientes razones:

Se piensa que en nuestra galaxia la mitad de los 100 billones 16 de estrellas deben, como el Sol, tener un sistema planetario. Los 50 billones de estrellas, como el Sol, ciertamente giran muy lentamente; una característica que sugiere que están rodeadas de planetas que son sus satélites. Estas estrellas están tan lejos que los posibles planetas no son observables, pero su existencia se considera altamente probable en base a ciertas características de sus trayectorias; una ligera ondulación de trayectoria de la estrella indica la presencia de un satélite planetario acompañante. Así la estrella Barnard probablemente tiene al menos un compañero planetario de masa mayor a la de Júpiter y puede incluso tener dos satélites. Como escribe P. Guérin: «Toda la evidencia señala hacia el hecho de que hay sistemas planetarios diseminados en profusión por todo el Universo, en aquéllos lugares donde las condiciones fisicoquímicas necesarias para su florecimiento y desarrollo puedan hallarse».

MATERIAL INTERESTELAR

El proceso básico en la formación del Universo por lo tanto está en la condensación de materia en la nébula primaria seguida de su división en fragmentos que originalmente constituyeron masas galácticas. Éstas a su vez se dividen en estrellas que proporcionan el subproducto del proceso, es decir, los planetas. Estas separaciones sucesivas dejaron entre los grupos de elementos principales lo que uno quizás podría llamar 'restos'. Su nombre más científico es material interestelar galáctico. Ha sido descrito en varias formas; hay nébulas brillantes que reflejan la luz recibida de otras estrellas y están quizás compuestas de 'polvos' o 'humos', para usar la terminología de los expertos en astrofísica, y luego están las nebulosas oscuras que son menos densas, consistentes de material interestelar que es aún más modesto, conocido por su tendencia a interferircon las mediciones fotométricas en astronomía. No puede haber duda acerca de la existencia de 'puentes' de material entre las galaxias mismas. Aunque estos gases puedan estar muy rarificados, el hecho de que ellos ocupen un espacio tan colosal, envista de la gran distancia que separa a las galaxias, podría hacerlos corresponder a una masa posiblemente más grande que la masa total de las galaxias a pesar de la baja densidad de ellos. A. Boichot considera la presencia de estas masas intergalácticas como de primordial importancia que podría «alterar considerablemente las ideas sobre la evolución del Universo».

Ahora debemos regresar a las ideas básicas sobre la Creación del Universo que fueron tomadas del Corán y mirémoslas bajo la luz de los datos científicos modernos.

Confrontación con los Datos en el Corán relativos a la Creación.

Examinaremos los cinco puntos principales sobre los que el Corán da información acerca de la Creación.

1. Los seis períodos de la creación de los cielos y la Tierra cubrieron, según el Corán, la formación de los cuerpos celestes y la Tierra, y el desarrollo de ésta hasta (con su 'sustento') se volvió habitable para el hombre. En el caso de la Tierra, los eventos descritos en el Corán sucedieron en cuatro períodos. Uno quizás podría ver en ellos los cuatro períodos geológicos descritos por la ciencia moderna, con la aparición del hombre, como ya sabemos, ocurriendo en la era cuaternaria. Ésta es meramente una hipótesis ya que nadie tiene una respuesta a esta pregunta.

Debe señalarse sin embargo, que la formación de los cuerpos celestes y la Tierra, como se explica en los versos 9 a 12 de la sura 41 requirió dos fases. Si tomamos al Sol y a su subproducto la Tierra (como ejemplo único accesible para nosotros), la ciencia nos informa que su formación ocurrió por un proceso de condensación de la nebulosa primaria y luego de su separación. Esto es exactamente lo que el Corán expresa muy claramente cuando se refiere al proceso que produjo una fusión y subsecuentemente una separación a partir de un humo celeste. Aquí hay una completa correspondencia entre los hechos del Corán y los hechos de la ciencia.

2. La ciencia nos mostró el entrelazamiento de las dos etapas en la formación de una estrella (como el Sol) y su satélite (como la Tierra). Esta interconexión es ciertamente muy evidente en el texto del Corán examinado.

3. La existencia en una etapa primaria del Universo del humo al que se refiere el Corán, significando el estado predominantemente gaseoso del material que lo compone, obviamente corresponde al concepto de la nebulosa primaria propuesto por la ciencia moderna.

4. La pluralidad de los cielos, expresada en el Corán por el número 7 y, cuyo significado hemos discutido, está confirmada por la ciencia moderna debido a las observaciones de sistemas galácticos hechas por los expertos es astrofísica y al número muy grande de dichos sistemas. Por otra parte la pluralidad de tierras que son similares a la nuestra (al menos desde ciertos puntos de vista) es una idea que surge en el texto del Corán pero cuya verdad aún no ha sido demostrada por la ciencia; pero de todas maneras, los especialistas consideran que ésta es bastante posible.

5. La existencia de una creación intermedia entre 'los cielos' y 'la tierra' expresada en el Corán puede compararse al descubrimiento de esos puentes de material presente fuera de los sistemas astronómicos organizados.

Aunque no todas las preguntas surgidas de las descripciones del Corán han sido completamente confirmadas por los datos científicos, en ningún caso hay absolutamente oposición entre los datos del Corán acerca de la Creación y el conocimiento moderno sobre la formación del Universo. Este hecho es digno de énfasis para la Revelación Coránica, mientras que ciertamente es muy obvio que el texto de hoy en día del Antiguo Testamento proporciona datos sobre los mismos eventos que son inaceptables desde un punto de vista científico. Es difícilmente sorpresivo, ya que la descripción de la Creación en la versión Sacerdotal de la Biblia 17 fue escrita por sacerdotes en la época del exilio en Babilonia que tenían las intenciones legalistas ya descritas y por lo tanto compilaron una descripción que se ajustaba a sus opiniones teológicas. La existencia de dicha diferencia enorme entre la descripción Bíblica y los datos del Corán acerca de la Creación es digna de subrayarse una vez más por razón de las acusaciones - totalmente gratuitas - hechas contra Muhammad desde los inicios del Islam de que él copió las descripciones Bíblicas. En lo que a la Creación se refiere, esta acusación es totalmente infundada. ¿Cómo pudo un hombre que vivió hace 1,400 años haber hecho correcciones a la descripción existente en tal extensión que eliminó el material científicamente inexacto y, por su propia iniciativa, hizo afirmaciones que apenas hasta la época actual han podido ser verificados por la ciencia? Esta hipótesis es completamente insostenible. La descripción de la Creación dada en el Corán es bastante diferente de la de la Biblia.

Respuestas a ciertas Objeciones

Es bastante indiscutible que existen semejanzas entre las narraciones que tratan sobre otros temas, particularmente la historia sagrada, que se encuentran en la Biblia y en el Corán. Es además interesante señalar desde este punto de vista cómo nadie opone a Jesús el hecho de que él reasume el mismo tipo de hechos y las enseñanzas Bíblicas. Esto, por supuesto, no detiene a la gente en Occidente de acusar a Muhammad de referirse a ellas en sus enseñanzas con la sugerencia de que él es un impostor porque las presenta como Revelación. En cuanto a la prueba de que Muhammad reprodujo en el Corán lo que le dijeron o dictaron los rabinos, no tiene más sustancia y peso que la afirmación de que un monje cristiano le dio una sólida educación religiosa. Uno haría bien en releer lo que R. Blanchére en su libro "El Problema de Mahoma" (Le Próblemede Mahomet), 18 tiene que decir acerca de esta 'fábula'.

Una indicación de semejanza se propone también entre otras afirmaciones del Corán y algunas creencias que datan de mucho antes que él, probablemente más allá de la época en la que apareció la Biblia.

Más generalmente hablando, las trazas de ciertos mitos cosmogónicos han sido buscadas en las Sagradas Escrituras; por ejemplo la creencia mantenida por los polinesios en la existencia de las aguas primitivas que estaban cubiertas por tinieblas hasta que la luz apareció; así el cielo y la tierra fueron formados. Este mito se comparacon la descripción de la Creación en la Biblia, donde indudablemente hay una semejanza. Sin embargo sería superficial acusar entonces a la Biblia de haber copiado esto del mito cosmogónico.

Es igualmente superficial ver en el concepto del Corán de la división del material primitivo que constituía el Universo en su etapa inicial - un concepto sostenido por la ciencia moderna - como el que viene de varios mitos cosmogónicos en una forma u otra que expresan algo que se le parece.

También es superficial ver de cerca el concepto Coránico de la división. Con frecuencia aparece entre ellos una idea inicial que es razonable en si misma, y en algunos casos nace de lo que hoy conocemos (o creemos conocer) como verdadero, excepto que hay descripciones fantásticas añadidas a ello en el mito. Este es el caso del concepto ampliamente extendido de los cielos y la Tierra originalmente unidos y luego subsecuentemente separados. Cuando, como en Japón, la imagen del huevo más una expresión de caos se agrega a lo anterior con la idea de una semilla dentro del huevo(como en todos los huevos), la adición imaginativa hace que el concepto pierda toda semblanza de seriedad. En otros países, la idea de una planta está asociada con ello; la planta crece y al hacerlo llega hasta el cielo y separa a los cielos de la Tierra. Aquí otra vez, la calidad imaginativa del detalle añadido le presta al mito su carácter muy distintivo. No obstante queda una característica común, o sea la noción de una sola masa al inicio del proceso evolutivo que lleva hacia la formación del Universo que entonces se divide para formar los diversos 'mundos' que conocemos hoy.

La razón de que estos mitos cosmogónicos sean mencionados aquí es para subrayar la forma en que han sido bordados por la imaginación del hombre y para mostrar la diferencia básica entre ellos y los postulados del Corán sobre el mismo tema. Estos últimos están libres de cualquiera de los detalles caprichosos que acompañan a tales creencias; por el contrario, se distinguen por la sobria calidad de las palabras en las que están puestos y por su concordancia con los datos científicos.

Dichas afirmaciones en el Corán concernientes a la Creación, que aparecieron hace 14 siglos, obviamente no prestan a una explicación humana.


IV. LA ASTRONOMÍA EN EL CORAN

El Corán está lleno de reflexiones acerca de los cielos. En el capítulo anterior sobre la Creación, vimos cómo la pluralidad de los cielos y tierras es referido, así como lo que el Corán llama creación intermedia «entre los cielos y la Tierra»: la ciencia moderna ha verificado esto. Los versos referentes a la Creación ya contienen una idea amplia de lo que se ha de encontrar en los cielos, o sea, de lo que está afuera de la Tierra.

Aparte de los verso que específicamente describen la Creación, hay aproximadamente otros 40 versos en el Corán que proporcionan información sobre astronomía complementando a lo que ya se ha dado. Algunos de ellos no son mucho más que reflexiones acerca de la gloria del Creador, el Organizador de todos los sistemas estelares y planetarios. Sabemos que éstos están arreglados de acuerdo con posiciones balanceadas cuya estabilidad explicó Newton en su ley de la mutua atracción de los cuerpos.

Los primeros versos a ser citados aquí difícilmente dan mucho material para análisis científico: su objetivo es solamente llamar la atención hacia la Omnipotencia de Dios. Sin embargo deben ser mencionados para dar una idea realista de la forma en que el texto Coránico describió hace 14 siglos la organización del Universo.

Estas referencias constituyen un nuevo hecho de Revelación divina. La organización del mundo no está tratada ni en los Evangelios ni en el Antiguo Testamento (excepto por unas cuantas nociones cuya inexactitud general ya hemos visto en la descripción Bíblica de la Creación). El Corán en cambio trata este tema a fondo. Lo que describe es importante, pero también lo es lo que no contiene. En realidad no proporciona una relación de las teorías prevalentes en la época de la Revelación que tratan acerca de la organización del mundo celeste, teorías que más tarde iba a probarse por la ciencia que eran inexactas. Un ejemplo de esto será dado más adelante. Esta consideración negativa debe sin embargo enfatizarse.

Reflexiones Generales acerca del cielo

El tema del siguiente verso es el hombre en general:

"¿Qué no ven al cielo sobre ellos, cómo lo construimos y adornamos, y no hay fisuras en él?". (Corán 50,6)

"(Dios) creó los cielos sin ningún pilar que podáis ver...". (Corán 31,10)

"Dios es Quien elevó los cielos sin ningunos pilares que podáis ver, luego Él se estableció firmemente en el trono y sometió al Sol y a la Luna...". (Corán 13,2)

Estos dos versos refutan la creencia de que la bóveda de los cielos estaba detenida por pilares, lo único que la detenían evitando que aplastara la Tierra.

"y (Dios) el cielo elevó...". (Corán 55,7)

"(Dios) sostiene al cielo evitando que caiga sobre la Tierra, a menos que Él lo deseé...". (Corán 22,65)

Es sabido cómo la lejanía de las masas celestes a grandes distancias en proporción a la magnitud de sus masas constituye por sí misma la base de su equilibrio. Entre más lejanas están las masas, más débil es la fuerza que los atrae entre sí. Entre más cercanos están, la atracción que el uno tiene sobre el otro será más fuerte: esto es cierto para la Luna, que está cercana a la Tierra (astronómicamente hablando) y ejerce una influencia por las leyes de atracción sobre la posición ocupada por las aguas del mar, y de ahí el fenómeno de las mareas. Si dos cuerpos celestes se acercan demasiado uno al otro, la colisión es inevitable. El hecho de que ellos estén sujetos a un orden es la condición sine qua non de la ausencia de alteraciones.

La sujeción de los cielos a la orden Divina es también referida frecuentemente: Dios habla al Profeta:

"Di: '¿Quién es el Señor de los siete cielos y el Señor del magnífico trono?'". (Corán 23,86)

Ya hemos visto cómo por 'siete cielos' lo que se quiere dar a entender no es 7, sino un número indefinido de cielos.

"Para vosotros (Dios) sometió todo lo que está en los cielos y sobre la Tierra, todo viene
de Él. Verdaderamente en ello hay señales para las gentes que reflexionan". (Corán 45,13)

"El sol y la luna (están sujetos) a cálculos". (Corán 55,5)

"(Dios) puso a la noche para el descanso y al sol y la luna para la cuenta (del tiempo)". (Corán 6,96)

"Para vosotros (Dios) sometió al sol y la luna, ambos siguiendo diligentemente sus cursos. Y para vosotros Él sometió la noche y el día". (Corán 14,33)

Aquí un verso complementa al otro: los cálculos referidos resultan en la regularidad del curso descrito por los cuerpos celeste en cuestión, éste es expresado por la palabra dá'ib, el participio presente de un verbo cuyo significado original era «trabajar diligentemente y asiduamente en algo». Aquí se le da el significado de «aplicarse a algo con cuidado, en una manera perseverante e invariable, según hábitos establecidos».

Dios está hablando en este verso:

"Y para la luna asignamos mansiones hasta que regresa como una vieja rama seca de palma". (Corán 36,39)

...

Otros cinco planetas además de la Tierra eran conocidos por los antiguos: Mercurio,Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Tres han sido descubiertos en tiempos recientes: Urano, Neptuno y Plutón.

El Corán parece designarlos con la palabra kaukab (plural kawákib) sin establecer su número. El sueño de José (sura 12) se refiere a 11 de ellos, pero la descripción es, por definición, imaginativa.

Una buena definición del significado de la palabra kaukab en el Corán parece haber sido dada en un verso muy famoso. La naturaleza eminentemente espiritual de su significado más profundo sobresale, y es además el tema de mucho debate entre los expertos en exégesis. Es no obstante de gran interés para ofrecer una relación de la comparación que contiene acerca del tema de la palabra que parece designar a un 'planeta'.

Aquí está el texto en cuestión:

"Dios es la luz de los cielos y la Tierra. La similitud de Su luz es como si fuera un nicho en el que hay una luminaria. La luminaria está en su vaso. El vaso es como si fuera un planeta lustroso como una perla". (Corán 24,35)

Aquí el tema es la proyección de luz sobre un cuerpo que la refleja (vidrio) y le da el lustre de una perla, como un planeta alumbrado por el sol. Este es el único detalle explicativo que puede encontrarse en el Corán referente a esta palabra.

La palabra es citada en otros versos. En algunos de ellos es difícil distinguir a qué cuerpos celestes se refiere (Corán 6,76; 82,1-2). En un verso sin embargo, cuando es visto bajo la luz de la ciencia moderna, es muy aparente que éstos solamente pueden ser los cuerpos celestes que conocemos como planetas.

"Ciertamente hemos adornado el cielo más cercano con un ornamento, los planetas". (Corán 37,6)

¿Es posible que la expresión del Corán «el cielo más cercano» quiera decir el «sistema solar»? Es sabido que entre los elementos celestes más cercanos a nosotros, no hay otros elementos permanentes aparte de los planetas: el Sol es la única estrella en el sistema que lleva su nombre. Es difícil ver a qué otros cuerpos celestes pueda referirse que no sea a los planetas. La traducción dada por lo tanto parece correcta y el Corán se refiere a la existencia de los planetas como se definen en los tiempos modernos.

EL CIELO MAS CERCANO

El Corán menciona al cielo más cercano varias veces junto con los cuerpos celestes de que está compuesto. Los primeros entre éstos parecen ser los planetas, como acabamos de ver. Sin embargo cuando el Corán asocia nociones materiales inteligibles para nosotros, alumbrados como estamos hoy por la ciencia moderna, con afirmaciones de naturaleza puramente espiritual, su significado se vuelve oscuro.

Así los versos citados anteriormente podrían ser entendidos fácilmente, si no fuera porque el siguiente verso de la misma sura habla de:

"...un guardia contra todo espíritu (demonio) rebelde". (Corán 37,7)

Y a este 'guardia' vuelve a referirse en la sura 21,32 y en 41,12, así que nos encontramos con afirmaciones de un tipo muy diferente.

¿Qué significado puede uno asociar además a los «proyectiles para apedrear a los demonios» que según la sura 67,5 están situados en el cielo más cercano? ¿Y las 'luminarias' a las que se refiere en el mismo verso tienen algo que ver con los cometas o las estrellas errantes mencionadas antes?

Todas estas observaciones parecen caer fuera del tema de este estudio. Han sido mencionadas aquí para completar. En la etapa actual sin embargo, parece que los datos científicos no pueden arrojar ninguna luz sobre un tema que va más allá del entendimiento humano.

C. Organización Celeste.

La información que el Corán proporciona sobre este tema trata principalmente del sistema solar. Sin embargo se hacen referencias a fenómenos que van más allá del sistema solar mismo: ellos han sido descubiertos en tiempos recientes.

Hay dos versos muy importantes acerca de las órbitas del Sol y la Luna:

"Y Él es Quien creó la noche y el día, y el sol y la luna. Cada uno viaja en una órbita con movimiento propio". (Corán 21,33)

"El sol no alcanza a la luna, ni la noche rebasa al día. Cada uno viaja en su órbita con movimiento propio". (Corán 36, 40)

Aquí se establece un hecho esencial: la existencia de las órbitas del Sol y la Luna, además se hace una referencia al viaje de estos cuerpos en el espacio con su propio movimiento.

También surge un hecho negativo al leer estos versos: se muestra que el Sol se mueve en una órbita, pero no se da indicación de qué órbita pueda ser en relación a la Tierra. En la época de la Revelación Coránica, se creía que el Sol se movía mientras que la Tierra permanecía quieta. Tal era el sistema del geocentrismo que era sostenido desde la época de Ptolomeo, siglo II antes de Cristo, e iba a continuar así hasta Copérnico en el siglo XVI después de Cristo. Aunque la gente apoyaba este concepto en la época de Muhammad, no aparece en ninguna parte del Corán, ya sea aquí o en otra parte.

LA EXISTENCIA DE LAS ÓRBITAS DEL SOL Y LA LUNA

La palabra árabe falak ha sido aquí traducida como 'órbita'; muchos traductores franceses del Corán le asocian el significado de 'esfera'. Éste es ciertamente su significado inicial. Hamidullah la traduce por la palabra órbita.

La palabra provocó el interés de traductores más antiguos del Corán que eran incapaces de imaginar el curso circular de la Luna y el Sol y por lo tanto retenían imágenes de su curso a través del espacio que eran más o menos correctas, o completamente erróneas. Sy Hamza Boubekeur en su traducción del Corán cita la diversidad de interpretaciones que se le han dado: «Un tipo de eje, como una varilla de hierro, que un molino hace girar; una esfera celestial, órbita, signo del zodíaco, velocidad, onda...», pero él añade la siguiente observación hecha por Tabari, el famoso comentarista del siglo X: «Es nuestro deber quedarnos callados cuando no sabemos» (XVII, 15). Esto muestra lo incapaces que eran los hombres de entender este concepto de la órbita de la Luna y el Sol. Es obvio que sí la palabra hubiese expresado un concepto astronómico común en los días de Muhammad, no hubiera sido tan difícil interpretar estos versos. Por lo tanto existió en el Corán un nuevo concepto que no sería explicado sino hasta siglos más tarde.

1. La Órbita de la Luna.

Hoy, el concepto está bastante extendido de que la Luna es un satélite de la Tierra alrededor de la cual gira en períodos de 29 días. Sin embargo debe hacerse una corrección a la forma absolutamente circular de la órbita, ya que la astronomía moderna le adscribe una cierta excentricidad a ésta, así que la distancia entre la Tierray la Luna (386,160 km) es solamente la distancia promedio.

Hemos visto antes cómo el Corán subraya la utilidad de observar la Luna en sus movimientos para calcular el tiempo (Corán 10,5 citado al principio de este capítulo).

Este sistema ha sido frecuentemente criticado por arcaico, impráctico y poco científico en comparación con nuestro sistema basado en la rotación de la Tierra alrededor del sol, expresado hoy en el calendario Juliano.

Esta crítica invita a las dos observaciones siguientes:

a) Aproximadamente hace 14 siglos, el Corán fue dirigido a los habitantes de la Península Arábiga que estaban acostumbrados al cómputo lunar del tiempo. Era aconsejable dirigirse a ellos en el único lenguaje que podían entender y no perturbar los hábitos que ellos tenían para localizar las marcas de referencia espaciales y temporales que eran no obstante bastante encientes. Es sabido qué bien versados en la observación del cielo son los hombres que viven en el desierto; ellos navegaban según las estrellas y contaban el tiempo de acuerdo con las fases de la Luna. Éstos eran los medios más sencillos y confiables a su disposición.

b) Aparte de los especialistas de este campo, la mayoría de la gente no están conscientes de la perfecta correlación entre el calendario Juliano y el lunar: 235 meses lunares corresponden exactamente a 19 años Julianos de 365 1/4 días. La duración de nuestro año de 365 días no es perfecta ya que tiene que ser rectificada cada cuatro años (con un año bisiesto). Éste es el ciclo Metónico, llamado así en honor del astrónomo griego Metón, que descubrió esta correlación exacta entre el tiempo solar y el lunar en el siglo V antes de Cristo.

2. El Sol

Es más difícil concebir la órbita del Sol ya que estamos tan acostumbrados a ver a nuestro sistema solar organizado alrededor de él. Para entender el verso del Corán, debe considerarse la posición del Sol en nuestra galaxia, y por lo tanto debemos ver las ideas científicas modernas.

Nuestra galaxia incluye un número muy grande de estrellas espaciadas de tal manera que forman un disco que es más grueso en el centro que en el borde. El Sol ocupa una posición en ella que está bastante alejada del centro del disco. La galaxia gira alrededor de su propio eje que es su centro con el resultado de que el Sol gira alrededor del mismo centro con una órbita circular. La astronomía moderna ha calculado los detalles de ésta. En 1917, Shapley estimó la distancia entre el Sol y el centro de nuestra galaxia en 10 kiloparsecs, o sea en kilómetros aproximadamente de la cifra 3 seguida por 17 ceros. Para completar una revolución alrededor de su propio eje, la galaxia y el Soltoman aproximadamente 250 millones de años. El Sol viaja a aproximadamente a 240 km por segundo en dicha trayectoria.

El anterior es el movimiento orbital del Sol al que el Corán ya se refería hace 14 siglos. La demostración de la existencia y detalles de ésta es una de las adquisiciones de la astronomía moderna.

REFERENCIA AL MOVIMIENTO DEL SOL Y LA LUNA EN EL ESPACIO CON MOVIMIENTO PROPIO

Este concepto no aparece en las traducciones del Corán que han sido hechas por literatos. Ya que éstos no saben nada de astronomía, han traducido la palabra árabe que expresa este movimiento por uno de los significados que tiene la palabra: 'nadar'. Ellos han hecho esto en ambas traducciones francesas y la, por otra parte digna de elogio, traducción inglesa de Yúsuf Alí.

La palabra árabe refiriéndose a un movimiento con una auto propulsión es el verbo sabaha (yasbahüna en el texto de los dos versos). Todos los significados del verbo implican un movimiento que está asociado con un movimiento que viene del cuerpo en cuestión. Si el movimiento se efectúa en agua, es 'nadar'; es «moverse por la acción de las piernas propias», si sucede en la tierra. Para un movimiento que ocurre en el espacio, es difícil ver de qué otra forma este movimiento implicado en la palabra podría ser traducido que no fuera empleando su sentido original. Así parece no haber traducción, por las siguientes razones:

• La Luna completa su movimiento de rotación alrededor de su propio eje en el mismo tiempo que gira alrededor de la Tierra, o sea aproximadamente 29 1/2 días, por lo que siempre tiene la misma cara hacia nosotros.

• El Sol toma aproximadamente 25 días para girar alrededor de su propio eje. Hay ciertas diferencias en su rotación en su ecuador y sus polos (no nos detendremos a discutirlas aquí), pero como un todo el Sol está animado por un movimiento de rotación.

Parece por lo tanto que una forma verbal en el Corán se refiere a los movimientos propios del Sol y la Luna. Estos movimientos de los dos cuerpos celestes están confirmados por los datos de la ciencia moderna, y es inconcebible que un hombre que vivía en el siglo VII después de Cristo, sin importar lo conocedor y educado que hubiera podido haber sido en su tiempo (y esto ciertamente no era el caso deMuhammad), pudiera habérselos imaginado.

Este punto de vista es a veces rebatido con ejemplos de grandes pensadores de la antigüedad que indisputablemente predijeron ciertos datos que la ciencia moderna ha verificado. Sin embargo difícilmente ellos pudieron haberse basado en la deducción científica; su método de proceder era más el de razonamiento filosófico. Así el caso de los Pitagóricos es frecuentemente aducido. En el siglo VI antes de Cristo, ellos defendieron la teoría de la rotación de la Tierra alrededor de su propio eje y el movimiento de los planetas alrededor del Sol. Esta teoría iba a ser confirmada por la ciencia moderna. Al comparar esto con el caso de los Pitagóricos, es fácil proponer la hipótesis de que Muhammad fuese un pensador brillante, que se supone imaginó por sí mismo todo lo que la ciencia moderna iba a descubrir siglos después. Al hacer eso sin embargo, la gente simplemente se olvida de mencionar el otro aspecto de lo que estos genios del razonamiento filosófico griego produjeron, o sea los colosales disparates que manchan su obra. Debe recordarse por ejemplo, que los Pitagóricos también defendían la teoría en la que el Sol estaba fijo en el espacio; ellos lo hacían el centro del mundo y sólo concebían un orden celeste que estuviera centrado en él. Es bastante común en las obras de los grandes filósofos de la Antigüedad encontrar una mezcla de ideas válidas e inválidas acerca del Universo. La brillantez de estas obras humanas viene de las ideas avanzadas que contienen, pero no deberían hacernos pasar por alto los conceptos equivocados que también nos han sido legados. Desde un punto de vista estrictamente científico, esto es lo que los distingue del Corán. En éste, muchos temas son tratados que tienen que ver con el conocimiento moderno, sin que ninguno de ellos contenga alguna afirmación que contradiga lo que ha sido establecido por la ciencia del tiempo presente.

LA SECUENCIA DEL DÍA Y LA NOCHE

En un tiempo cuando se creía que la Tierra era el centro del Universo y que el Sol se movía en relación a ella. ¿Cómo podía alguien dejar de referirse al movimiento del Sol al hablar de la secuencia del día y la noche? Sin embargo el Corán no se refiere a ello y el tema es tratado como sigue:

"(Dios) cubre al día con la noche que se apresura en seguirlo...". (Corán 7,54)

"y una señal para ellos (los seres humanos) es la noche. Hacemos salir el día de ella cuando ellos están en tinieblas". (Corán 36,37)

"¿No has visto que Dios hace que la noche se hunda en el día y hace al día hundirse en la noche?". (Corán 31,29)

"...Él enrolla la noche sobre el día y Él enrolla al día sobre la noche". (Corán 39,5)

...la descripción de los fenómenos astronómicos referidos por el Corán está en concordancia con los datos modernos.

D. Evolución de los Cielos

Habiendo recordado conceptos modernos sobre la formación del Universo, se hizo referencia a la evolución que se llevó a cabo, empezando con la nebulosa primaria pasando a la formación de galaxias, estrellas y (del sistema solar) la aparición de planetas empezando con el Sol en una cierta etapa de su evolución. Los datos modernos nos llevan a creer que en el sistema solar, y más generalmente en el Universo mismo, esta evolución está aún efectuándose.

¿Cómo puede cualquiera que esté consciente de estas ideas dejar de hacer una comparación con ciertas afirmaciones encontradas en el Corán en las que se refiere a las manifestaciones de la Ominipotencia Divina? El Corán nos recuerda varias veces que:

"(Dios) sometió al Sol y la Luna: cada uno corre su curso hacia un término fijado". Esta frase se encuentra en: Corán 13,2; 31,29; 35,13 y 39,5

Además de esto, la idea de un lugar establecido está asociada con el concepto de un lugar de destino en:

"El Sol corre su curso hacia un lugar determinado. Éste es el decreto del Todopoderoso, el Omnisapiente". (Corán 36,38)

"Lugar determinado" es la traducción de la palabra mustaqarr y no puede haber duda de que la idea de un lugar exacto está unida a ella. ¿Cómo resultan estas afirmaciones cuando se comparan con datos establecidos por la ciencia moderna?

El Corán pone un final para la evolución del Sol y un lugar de destino. También proporciona a la Luna un lugar establecido. Para entender los posibles significados de estos postulados, debemos recordar que el conocimiento moderno tiene varias cosas que decir acerca de la evolución de las estrellas en general y el Sol en particular, y (por extensión) los cuerpos celestes que automáticamente siguen su movimiento a través del espacio, entre ellos la Luna.

El Sol es una estrella que aproximadamente tiene 41/2 billones de años de edad, según los expertos en astrofísica. Es posible distinguir una etapa en esta evolución, igual que para todas las estrellas. Al presente, el Sol está en una etapa temprana, caracterizada por la transformación de átomos de hidrógeno en átomos de helio. Teóricamente, esta etapa presente debe durar otros 51/2 billones de años según los cálculos que dan un total de 10 billones de años para la duración de la etapa primaria de una estrella de este tipo. Ya ha sido mostrado, en el caso de estas otras estrellas, que esta etapa da

...

"Cielo" es la traducción de la palabra sama' y ésta es exactamente el mundo extraterrestre que se trata de expresar.

«Lo estamos expandiendo» es la traducción del participio presente plural müsi'üna del verbo ausa'a que significa «hacer más ancho, más espacioso, extender, expander».

Algunos traductores que no pudieron captar el significado de éste proporcionan traducciones que me parece están equivocadas, v.gr. «damos generosamente» (R.Blachére). Otros perciben el significado, pero temen comprometerse: Hamidullah en su traducción del Corán habla del ensanchamiento de los cielos y el espacio, pero incluye un signo de interrogación. Finalmente, están aquéllos que se arman con opiniones científicas autorizadas y dan el significado establecido aquí. Esto es cierto en el caso de Al-Muntakhab, un libro de comentarios editado por el Supremo Consejo de Asuntos Islámicos, del Cairo. Se refiere a la expansión del Universo en términos totalmente inambiguos.

E. La Conquista del Espacio.

Desde este punto de vista, tres versos del Corán deberían demandar nuestra completa atención. Uno expresa, sin traza de ambigüedad, lo que el hombre podría alcanzar y alcanzará en este campo. En los otros dos, Dios se refiere para los infieles de La Meca a la sorpresa que ellos se llevarían si pudiesen elevarse hacia el cielo. Él alude a una hipótesis que no será verificada por ellos.

1. El primero de estos versos es:

"¡Oh asamblea de espíritus y hombres, sí podéis penetrar las regiones de los cielos y la Tierra, pues penetradlas! Vosotros no podréis penetrar en ellas si no es con una Fuerza". (Corán 55,33)

La traducción dada aquí necesita algún comentario explicativo:

a) La palabra 'si' expresa en español una condición que es dependiente de una posibilidad y ya sea una hipótesis alcanzable o inalcanzable. El árabe es un idioma que es capaz de introducir una expresión en la condición que es mucho más explícita. Hay una palabra para expresar esta posibilidad (idha), otra para la hipótesis alcanzable (in) y una tercera para la hipótesis inalcanzable expresada por la palabra lau. El verso en cuestión la tiene como una hipótesis alcanzable expresada por la palabra in. El Corán por lo tanto sugiere la posibilidad material de una realización concreta. Esta distinción lingüística sutil formalmente elimina la interpretación puramente mística que algunas gentes han puesto (bastante equivocadamente) en este verso.

b) Dios está hablándoles a los espíritus (yinn) y a los seres humanos (ins), y no es simplemente una figura alegórica.

c) 'Penetrar' es la traducción del verbo nafadha seguido de la preposición min. Según el diccionario de Kazimirski, la frase significa «pasar a través y salir del otro lado de un cuerpo» (v.gr. una flecha que sale del otro lado). Por lo tanto sugiere una penetración profunda y la salida por el otro lado de la región en cuestión.

d) La Fuerza (sultán) que estos hombres tendrán para lograr esta hazaña parece venir del Todopoderoso.

No puede haber duda de que este verso indica la posibilidad que los hombres tendrán un día de lograr lo que hoy llamamos (quizás impropiamente) «la conquista del espacio». Uno debe señalar que el texto del Corán predice no sólo la penetración a través de las regiones de los cielos, sino también de la Tierra, o sea, la exploración de sus profundidades.

2. Los otros dos versos están tomados de la sura 15 (versos 14 y 15). Dios está hablando acerca de los infieles de La Meca, como lo muestra el contexto de este pasaje de la sura:

"Aún si les abriésemos una puerta al cielo y ellos fueran a seguir subiendo allí, dirían: 'Nuestra vista está confusa, como en la embriaguez. ¡No!, somos gentes hechizadas'".(Corán 15,14-15)

Lo anterior expresa asombro ante un espectáculo notable, diferente a todo lo que el hombre pudiera imaginar.

La oración condicional está introducida aquí por la palabra lau que expresa una hipótesis que nunca podrá ser realizada en lo que a las gentes mencionadas en estos versos se refiere.

Al hablar de la conquista del espacio por lo tanto, tenemos dos pasajes del texto del Corán: uno de ellos se refiere a lo que un día será una realidad gracias a los poderes de la inteligencia y el ingenio que Dios dará al hombre, y el otro describe un evento que los infieles de La Meca nunca atestiguarán, de ahí su carácter de una condición que nunca se puede realizar. El evento sin embargo será visto por otros, como se intima en el primer verso citado aquí. Describe las reacciones humanas al espectáculo inesperado que los viajeros del espacio verán: su vista confundida, como ebrios, la sensación de estar embrujados... Así es exactamente como los astronautas han experimentado esta notable aventura desde el primer vuelo espacial tripulado alrededor del mundo en 1961. Es un hecho actualmente sabido cómo una vez que uno está por encima de la atmósfera terrestre, los cielos ya no tienen la apariencia azul que vemos desde la Tierra, la cual resulta de fenómenos de absorción de la luz solar en las capas de la atmósfera. El observador humano en el espacio arriba de la atmósfera de la Tierra vé un cielo negro y la Tierra parece estar rodeada de un halo de color azulado debido al mismo fenómeno de absorción de la luz por la atmósfera terrestre. La Luna sin embargo no tiene atmósfera, y por lo tanto aparece en sus colores reales contra el fondo negro del cielo. Es un espectáculo completamente nuevo por lo tanto el que se presenta a los hombres en el espacio, y las fotografías de este espectáculo se han vuelto famosas para el hombre actual.

Aquí otra vez, es difícil no impresionarse, al comparar el texto del Corán con los datos de la ciencia moderna, por los postulados que simplemente no pueden ser adjudicados a la mente de un hombre que vivió hace más de 14 siglos.

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