sábado, 3 de septiembre de 2011

El Absurdo del Evolucionismo I - Introducción

Alguna gente que ha escuchado hablar de la "teoría de la evolución" o del
"darwinismo", puede pensar que estos conceptos solamente incumben al
campo de la biología, sin ningún otro significado en su vida diaria. Este es un gran
error de concepción porque mucho más que un concepto biológico, la teoría de
la evolución constituye el apuntalamiento de una filosofía fraudulenta que ha influido
sobre un gran número de personas.

Se trata de la filosofía "materialista", la cual sostiene una serie de puntos de
vista espurios respecto a porqué y cómo pasamos a existir los seres humanos. El
materialismo sostiene que lo único que existe es la materia, la cual es la esencia de
todas las cosas orgánicas e inorgánicas. Partiendo de esta premisa, niega la existencia
de un Creador divino, es decir, Dios. Al reducir todo al nivel de la materia, esta noción
transforma al hombre en una criatura que repara solamente en ella y se aparta de los
valores morales de cualquier tipo. Este es el comienzo de grandes desastres que
sobrevendrán en la vida de los seres humanos.

Los prejuicios del materialismo no se limitan solamente a los individuos. El
materialismo busca abolir también los valores básicos sobre los que descansan
el estado y la sociedad y generar un conjunto social insensible y sin grandeza de
espíritu que preste atención solamente a lo material. De este modo ninguno de los
miembros de una comunidad, puede poseer ideales como el patriotismo, el amor
por el pueblo de uno, la justicia, la lealtad, la honestidad, el sacrificio, el honor o
una ética correcta; el orden social establecido por esos individuos está condenado
a hacerse pedazos en un corto plazo. Por dichas razones, el materialismo es una
de las amenazas más serias a los valores básicos del orden social y político de la
nación.

Otro gran mal del materialismo es su apuntalamiento de las ideologías divisivas y
anarquistas. El comunismo, la principal de dichas ideologías, es el resultado político
natural de la filosofía materialista. Buscar abolir nociones sagradas como las de estado
y familia constituye la ideología fundamental de todas las formas de acciones subversivas
dirigidas contra la estructura de un estado unido. La teoría de la evolución constituye el
llamado fundamento científico de materialismo, del cual depende la ideología comunista.
El comunismo, al tomar la teoría de la evolución como referencia, busca justificarse y
presentar su ideología como cabal y correcta. A esto se debe que el fundador del comunismo,
Carlos Marx, escribiera para el libro The Origin of Species (El Origen de las Especies) de
Darwin -que estableció las bases para la teoría de la evolución-, lo siguiente: "este es el libro
que contiene los fundamentos de la historia natural para nuestros puntos de vista".

Carlos Marx dejó en claro que la teoría de Darwin era un fundamento sólido tanto
para el materialismo como para el comunismo. También exhibió su simpatía por Darwin
al dedicarle "Das Capital" -el principal trabajo de Marx-, donde escribió, en la edición en
alemán: De un ferviente admirador a Charles Darwin.

Como una cuestión de hecho, las ideas materialistas de todo tipo, siendo las
de Marx las principales, han colapsado totalmente debido a que la teoría de la
evolución -que en realidad es un dogma del siglo XIX sobre el que se apoya el
materialismo-, ha quedado absolutamente invalidada por medio de los descubrimientos
de la ciencia moderna, la cual ha desaprobado y continúa desaprobando las hipótesis
materialistas que no reconocen más que la materia, en tanto que demuestra que todo
lo existente es el producto de lo creado por un ser superior.

La mayoría de la gente acepta como estrictamente cierto todo lo que escucha de
los científicos. No se le ocurre que los mismos pueden tener también distintos
prejuicios filosóficos o ideológicos. El hecho es que los científicos evolucionistas
imponen a la gente sus propios prejuicios y puntos de vista filosóficos, bajo la apariencia
de "ciencia". Por ejemplo, aunque son conscientes de que los sucesos azarosos no causan
más que irregularidades y confusiones, pretenden que el maravilloso plan, orden y designio
que se ven en el Universo y en los organismos vivientes surgen de manera casual.

Por ejemplo, un biólogo se da cuenta fácilmente que en una molécula de
proteína, el "ladrillo" con el que se construye la vida, hay una armonía incomprensible,
sin ninguna posibilidad que sea el producto de la casualidad. Sin embargo, el
evolucionista sostiene que esa proteína pasó a existir de modo casual, bajo las
condiciones primitivas de la Tierra, hace miles de millones de años. Y no se detiene
ahí sino que sostiene también, sin vacilar, que no solamente se formó una proteína
de manera casual sino que lo hicieron millones, y luego, de forma increíble, se
juntaron para crear la primera célula viva. Además, defiende ese punto de vista con
una obcecada obstinación. Una persona así es lo que se llama científico "evolucionista".

Si éste se encontrase con tres ladrillos apilados mientras camina por la calle,
nunca supondría que se juntaron de manera casual y que también de forma fortuita
uno se puso arriba del otro. En realidad, debería considerarse insano mental a
quien afirma algo así.

¿Cómo puede ser posible entonces que gente que es capaz de evaluar sucesos
comunes racionalmente adopte una actitud irracional cuando llega el momento de
pensar sobre su propia existencia?

No es saludable sostener que se adopte esa actitud en nombre de la ciencia: la
ciencia requiere que si hay dos alternativas igualmente posibles en un caso dado,
se tome a las dos en consideración. Y si la probabilidad de una de las dos es muy
baja, por ejemplo del 1%, entonces lo racional y científico es considerar como válida
a la otra, cuya probabilidad es del 99%.

Sigamos ahora, teniendo en cuenta este fundamento científico. Respecto a
cómo se originó la vida en la Tierra se pueden presentar dos puntos de vista. Uno
considera que todo lo viviente fue creado por Dios en su actual estructura compleja.
El otro considera que la vida tuvo lugar por medio de coincidencias azarosas, de forma
inconsciente. Este segundo punto de vista es el que sostiene la teoría de la evolución.

Cuando observamos los antecedentes científicos, por ejemplo, de la biología
molecular, vemos que no hay ninguna posibilidad de que una simple célula -o
incluso una de las millones de proteínas presentes en la célula- pudiese haber
pasado a existir de manera casual, como pretenden los evolucionistas. Por lo tanto
el parecer de los evolucionistas sobre la aparición de la vida tiene una probabilidad
de ser cierta igual a cero.

Eso significa que el primer punto de vista tiene "100%" de probabilidad de
ser cierto. Es decir, que la vida apareció debido a que alguien la produjo de manera
consciente. Para decirlo de otro modo, fue "creada". Todo lo existente lo es por
designio de un Creador elevado, superior en conocimiento, poder y sabiduría. Esta
realidad no es simplemente una cuestión de convicción: es la conclusión normal a la
que uno es conducido por la ciencia, la lógica y el discernimiento.

Bajo estas circunstancias, nuestros científicos "evolucionistas" deberían renunciar
a su pretensión y adherir a un hecho que es tanto obvio como demostrado. Hacer
otra cosa es evidenciar que se sacrifica la ciencia debido al dogma, la ideología y la
filosofía que se defiende en vez de ser un verdadero científico.

La cólera, la ofuscación y los prejuicios de nuestro "científico" aumenta
multiplicadamente cada vez que confronta la realidad. Esa actitud se puede
explicar con una sola palabra: "fe". Pero se trata de una fe ciega, dado que no
puede haber ninguna otra explicación a la falta de consideración de todos los hechos,
o se trata de una devoción perpetua al ridículo escenario que construyeron en su
imaginación.

La fe de la que hablamos es la fe en la filosofía materialista, la cual alega
que la materia existió eternamente y que no hay nada más que materia. El
llamado "fundamento científico" de la filosofía materialista es la teoría de la
evolución, a la que se defiende de manera obcecada para respaldar dicha filosofía.
Cuando la ciencia invalida las pretensiones de la teoría de la evolución -y este es
el punto a que se ha llegado a fines del siglo XX- entonces se busca distorsionarla
de modo que siga sosteniendo los conceptos de la evolución con el objeto de
mantener con vida el materialismo. Unas pocas líneas escritas por uno de los biólogos
prominentes de Turquía, es un buen ejemplo que nos capacita para ver el juicio desordenado
o perturbado que conduce a esa devoción ciega. Este científico discute la probabilidad
de la formación por coincidencia del Citocromo-C, una de las enzimas más esenciales
para la vida:

"La probabilidad de la formación de la secuencia del Citocromo-C es igual a cero. Es decir,
si la vida requiere una cierta secuencia, se puede decir que tiene la probabilidad de que se
lleve a cabo una vez en todo el Universo. O bien algunas fuerzas metafísicas más allá de
nuestra determinación habrían actuado en su formación. Aceptar esto último no es lo apropiado
para el objetivo científico. Por lo tanto tenemos que preocuparnos de la primera hipótesis." 
 
 Este erudito encuentra "más científico" aceptar una probabilidad "igual a cero" antes que la
Creación. De todos modos, de acuerdo con las normas científicas, si hay dos alternativas
respecto a un hecho y si una de ellas tiene la probabilidad de llevarse a cabo "igual a cero",
entonces la otra alternativa es la correcta. Pero el enfoque materialista dogmático prohibe la admisión de un Creador superior. Dicha prohibición conduce al erudito en cuestión -y a muchos ateos que creen en el mismo dogma materialista- a aceptar pretensiones totalmente contrarias a la razón.

La gente que cree y confía en esos científicos también queda sojuzgada y deslumbrada por el
mismo hechizo materialista y adopta la misma psicología insensible cuando lee sus libros y notas.

Este punto de vista dogmático materialista es la razón por la que muchas personas prominentes en
la comunidad científica son ateas. Quienes se autoliberan de ese deslumbramiento y esclavitud y
piensan con una mente abierta, no vacilan en aceptar la existencia de un Creador. El bioquímico
norteamericano Dr. Michael J. Behe, quien sostiene la teoría del "designio inteligente" -muy aceptada últimamente-, describe así a los científicos que se resisten a creer en la misma o en la "creación" de los organismos vivientes:


"En los cuatro decenios pasados, la bioquímica moderna ha descubierto los secretos de la célula. Ello
ha requerido que decenas de cientos de personas dediquen la mejor parte de sus vidas al tedioso trabajo de laboratorio. El resultado de esos esfuerzos acumulados en la investigación de la célula -la investigación de la vida a nivel molecular- resulta un estrepitoso, claro, agudo grito de: "¡designio!". El resultado es tan inequívoco y tan significativo que debe ser tenido como uno de los logros más grandes en la historia de la ciencia...

Por el contrario, un silencio desconcertante, curioso, rodea toda la complejidad de la célula. ¿Por qué la comunidad científica no admite con vehemencia su descubrimiento sobrecogedor? ¿Por qué la observación de una creación con un propósito o intención es tratada con tantos miramientos intelectuales? El dilema es que si a una parte del elefante se la etiqueta como creada por un designio inteligente, la otra parte debe ser etiquetada (con el nombre del creador), es decir: Dios.

La psicología de los incrédulos ha existido a lo largo de la historia. El Corán la describe así: Aunque hubiéramos hecho que los ángeles descendieran a ellos, aunque les hubieran hablado los muertos, aunque hubiéramos juntado ante ellos todas las cosas, no habrían creído, a menos que Dios hubiera querido. Pero la mayoría son ignorantes [6:111]. Como lo aclara ese versículo, el pensamiento dogmático de los evolucionistas no es original ni peculiar de ellos. En realidad, lo que sostienen los científicos no es un pensamiento científico sino una ignorancia preservada desde la época de las comunidades paganas más incivilizadas. La misma psicología se define en otro versículo del Corán: Aún si les abriéramos una puerta del cielo y pudieran ascender a él, dirían: "Nuestra vista ha sido enturbiada nada más, o, más bien, se nos ha hechizado" [15:14-15].

Existen otros mecanismos adicionales que fuerzan a los científicos a ser evolucionistas materialistas. En los países occidentales, un científico tiene que observar algunas pautas para recibir reconocimiento académico, ser promovido o que sus artículos sean publicados en revistas científicas. La regla número uno es la aceptación íntegra de los criterios evolucionistas. Este sistema conduce a los científicos a que inviertan toda la vida y carreras científicas en función de la creencia dogmática.

Esta es la realidad presente detrás de la afirmación: "la evolución es aún aceptada por el mundo de la ciencia". Si a la teoría de la evolución se la mantiene viva no es porque tenga valor científico sino porque es una obligación ideológica. Muy pocos de los científicos conscientes de este hecho pueden arriesgarse a señalar que el rey está desnudo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario